En esta nueva entrada de nuestro blog, querría que sirviera
para comenzar a entrelazar y dar a conocer otro de los blogs fruto del módulo
en gestión sanitaria del XXI Máster en Salud Pública de la Escuela Andaluza de
Salud Pública. En este caso se trata de un post (Vacunación obligatoria: cielo o abismo) de mi compañero de promoción y
amigo Jesús Henares, en el que acerca al lector al debate sobre la vacunación y
sus cuestiones ético-legales.
No es la primera vez que hablamos de vacunas en nuestro
blog. Nuestra bloguera Amparo, en su entrada “Vacunación, teoría versus
práctica” (5 de marzo), ya alentaba de las dificultades de los retos que se
plantean en este ámbito. Cierto es que a las vacunas les debemos hitos
importantes como la erradicación de la viruela en 1980 como resultado de la
primera campaña mundial de inmunización. Sin embargo, la vacunación universal
sigue planteando serios problemas para su puesta en marcha.
Son los países en
vías de desarrollo donde aun encontramos mayores dificultades. El factor
económico es solo uno de estos obstáculos. A las vacunas se le añaden ciertos
límites como la cadena de frío, la necesidad de personal experto en uso de
inyectables, las varias dosis que precisa una vacuna para ser efectiva, etc. A
continuación veremos como la organización de Médicos Sin Fronteras trata de
saltar es obstáculos.
Para una organización como Médicos Sin Fronteras (MSF),
supone un duro reto a nivel internacional. Para resolver el tema económico,
conviene recordar que sólo el 8% de su financiación proviene de fondos
institucionales como la Comisión Europea (ECHO) o la Agencia Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AECID). El resto de su financiación proviene
de fondos privados, en su mayoría son las cuotas de socios.
Concretamente para los programas de vacunación, MSF ha
desarrollado varias campañas de captación de donantes, en cuyos carteles
podíamos leer: “Hay algo que da más miedo que las vacunas… No tenerlas”.
Contrasta mucho de las vertientes que en nuestra sociedad moderna genera el
debate sobre las vacunas: a favor o en contra de ellas. Muestra ello, que las
inequidades en salud dictan las corrientes que la controversia de las vacunas
genera.
Otros de los problemas a los que MSF se enfrentan son el
elevado coste de la propia vacuna. Calculan que la vacuna antineumocócia
constituye el 45% del total del coste de la vacunación completa de un niño.
Esta vacuna dirigida contra el neumococo es responsable de la muerte por
neumonía de más de un millón de niños al año. Dentro de su lucha social, MSF ha
liderado una campaña de recogida de firmas para que los laboratorios fabricantes de dichas vacunas bajen el precio.
El video que se presenta a continuación resume los pasos
logísticos del desafío del programa de vacunación.
Con estos datos presentados en esta entrada, invito al
lector a reflexionar sobre la posibilidad que tenemos de debatir entre estar a
favor o en contra de las vacunas viviendo en una sociedad en la que disfrutamos
de la llamada “inmunidad de rebaño”,
cuando en otros lugares luchan por tener acceso a ellas. ¿Somos afortunados por poder renunciar a ser
vacunados?
