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domingo, 20 de marzo de 2016

LA GESTIÓN DE UNA VACUNA



En esta nueva entrada de nuestro blog, querría que sirviera para comenzar a entrelazar y dar a conocer otro de los blogs fruto del módulo en gestión sanitaria del XXI Máster en Salud Pública de la Escuela Andaluza de Salud Pública. En este caso se trata de un post (Vacunación obligatoria: cielo o abismo) de mi compañero de promoción y amigo Jesús Henares, en el que acerca al lector al debate sobre la vacunación y sus cuestiones ético-legales.

No es la primera vez que hablamos de vacunas en nuestro blog. Nuestra bloguera Amparo, en su entrada “Vacunación, teoría versus práctica” (5 de marzo), ya alentaba de las dificultades de los retos que se plantean en este ámbito. Cierto es que a las vacunas les debemos hitos importantes como la erradicación de la viruela en 1980 como resultado de la primera campaña mundial de inmunización. Sin embargo, la vacunación universal sigue planteando serios problemas para su puesta en marcha.

Son los países en vías de desarrollo donde aun encontramos mayores dificultades. El factor económico es solo uno de estos obstáculos. A las vacunas se le añaden ciertos límites como la cadena de frío, la necesidad de personal experto en uso de inyectables, las varias dosis que precisa una vacuna para ser efectiva, etc. A continuación veremos como la organización de Médicos Sin Fronteras trata de saltar es obstáculos.

Para una organización como Médicos Sin Fronteras (MSF), supone un duro reto a nivel internacional. Para resolver el tema económico, conviene recordar que sólo el 8% de su financiación proviene de fondos institucionales como la Comisión Europea (ECHO) o la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El resto de su financiación proviene de fondos privados, en su mayoría son las cuotas de socios.

Concretamente para los programas de vacunación, MSF ha desarrollado varias campañas de captación de donantes, en cuyos carteles podíamos leer: “Hay algo que da más miedo que las vacunas… No tenerlas”. Contrasta mucho de las vertientes que en nuestra sociedad moderna genera el debate sobre las vacunas: a favor o en contra de ellas. Muestra ello, que las inequidades en salud dictan las corrientes que la controversia de las vacunas genera.

Otros de los problemas a los que MSF se enfrentan son el elevado coste de la propia vacuna. Calculan que la vacuna antineumocócia constituye el 45% del total del coste de la vacunación completa de un niño. Esta vacuna dirigida contra el neumococo es responsable de la muerte por neumonía de más de un millón de niños al año. Dentro de su lucha social, MSF ha liderado una campaña de recogida de firmas para que los laboratorios fabricantes de dichas vacunas bajen el precio.

El video que se presenta a continuación resume los pasos logísticos del desafío del programa de vacunación.



Con estos datos presentados en esta entrada, invito al lector a reflexionar sobre la posibilidad que tenemos de debatir entre estar a favor o en contra de las vacunas viviendo en una sociedad en la que disfrutamos de la llamada “inmunidad de rebaño”, cuando en otros lugares luchan por tener acceso a ellas.  ¿Somos afortunados por poder renunciar a ser vacunados?

martes, 9 de febrero de 2016

¿Conflicto de intereses?

Cuando la acción militar tiende la mano a la ayuda humanitaria. 

El pasado jueves 4 de febrero, la organización Médicos Sin Fronteras explicaba porqué decidió no acudir a la Conferencia de Donantes de Siria, bajo un comunicado de su directora Vickie Hawkins. “Un lobo con piel de cordero”, así refiere Hawkins a la Conferencia que daba cita en Londres a varios jefes de Estado, ministros y al Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon. El pretexto, reunir fondos para cubrir las necesidades humanitarias y abordad la crisis en Siria.
Más de 60 países, y una promesa ambiciosa de recaudar 9.000 millones de euros. La conferencia apuntaba unos objetivos admirables: mejorar la educación y los medios de vida de los refugiados sirios, abordar la seguridad y protección de los civiles en el interior del país y recaudar importantes cantidades de fondos. Se habló de una esperanza para el mañana: “acceso a la educación y más de un millón de empleos para refugiados”, prometió David Cameron, primer ministro británico; “no habrá una generación perdida por la crisis siria”, afirmó Erna Solberg, primera ministra noruega y coorganizadora del evento.
Pero al margen de la conferencia, Hawkins apunta que algunos de los organizadores pese a presentarse como pacificadores y proveedores de ayuda, están participando en el conflicto bélico. Hace sólo unos meses, el Parlamento Británico ampliaba sus ataques aéreos hace unos meses. El propio Cameron, anfitrión de la Conferencia, afirmó que el Reino Unido está utilizando la ayuda como un resorte más para perseguir sus objetivos políticos: acabar con Assad y también con el Estado Islámico.

Médicos Sin Fronteras decidió no asistir a la conferencia en la creencia de que representa un riego para que las organizaciones humanitarias sigan siendo percibidas como neutrales e independientes

Cuando la ayuda humanitaria y la acción política y militar se ofrecen como dos caras de la misma moneda, la neutralidad e imparcialidad de las organizaciones de ayuda se pone en juego. La desconfianza en organizaciones de ayuda humanitaria es cada vez mayor para la población siria, que no solo tiene que vérselas con las bombas de su propio gobierno sino también con las de las dos coaliciones formadas por once países.  Precisamente, la conferencia de donante de Siria está haciendo esto, dejando a las ONG que de dependen de financiación externa en una difícil elección.

“Nunca antes se había recaudado tanto dinero en un solo día”, se mostraba orgulloso el Secretario General de la ONU. En la conferencia se ha comprometido con más de 10.000 millones de dólares para ayudar a la población siria y a los refugiados por el conflicto. Mientras tanto, en Siria se han roto los procesos iniciales de diálogo entre el Gobierno de Damasco y las fuerzas rebeldes sirias. “Todas las partes del conflicto están cometiendo abusos contra los derechos humanos a una escala y depravación alarmantes”, Ban Ki-moon. Llevar la esperanza a Siria va a ser difícil.